Los estatales en estado de alerta y movilización


“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”, Apocalipsis 3 o el reflejo de lo que ocurre en la provincia de Buenos Aires, en estás horas en las que la temperatura ambiente sigue subiendo y el gobernador bonaerense se queda sin respuestas ante el malestar creciente.
Y no es que se haya quedado sin respuestas, sino que su capacidad para darlas hace imposible cualquier atisbo de conciliación. El error es estratégico: si ya anunció y efectivizó el pago del medio aguinaldo en cuotas, con el envío a la legislatura provincial del proyecto para declarar a la provincia en emergencia económica no hace más que echarle combustible al fuego.
El yerro político lo conduce a la ignominia más profunda. Del otro lado el conjunto de los trabajadores que desde la Central de los Trabajadores Argentinos de la provincia de Buenos Aires, anunciaron un nuevo paro de actividades de 48 horas para los días 11 y 12 de julio. Varios dirigentes, entre ellos Roberto Baradel (SUTEBA, Pérez Guillen (Asociación Judicial Bonaerense), Chapu Urelli (MTL) y Estela Díaz (Mesa Nacional CTA), ratificaron en conferencia de prensa que las medidas de fuerza se “profundizarán” si Scioli intenta avanzar con la política de ajuste en el territorio provincial. Es decir a los 550 mil trabajadores estatales, se le sumarán las organizaciones de base que fueron el emergente de la crisis provocada por la implementación de las políticas neoliberales. Organizaciones de todo tipo y tenor colmarán las calles de la ciudad capital. Las convocadas por la CTA, que en la provincia conduce Roberto Baradel, las dos facciones de CTA nación: la que encabeza Hugo Yasky y el sector de Pablo Michelli.
En ese marco la CTA bonaerense pidió al gobernador una convocatoria al diálogo para que escuche las propuestas de las organizaciones políticas y sociales para evitar que la provincia termine por desbarrancarse. Scioli hace oídos sordos. Se ha quedado inmovilizado, tal vez nostálgico de los tiempos idos y olvidando la capacidad de reacción de las organizaciones sindicales de los trabajadores estatales.
Aunque los medios de información, afines a Scioli, intentan mitigar los efectos de una crisis profunda, la realidad recortada emerge casi naturalmente. Lo curioso, quizás no tanto, es el rumbo contrario de la administración Scioli respecto del proceso político iniciado en la Argentina en el año 2003. Baradel, Secretario General de CTA y del SUTEBA, lo señala con firmeza: “Es un contrasentido el rumbo de la provincia” respecto de la etapa inaugurada en tiempos de Kirchner.
Los aportes de Estela Díaz rescatan la necesidad “responder a la crisis del estado provincial con trabajo y atención social”, en línea con el estado nacional que responde a los desbarajustes económicos con inversión pública, estatización de recursos energéticos y control cambiario.
Ese contrasentido se explica a partir de la falta de definiciones políticas. No sale a tiempo, o no juega fuerte cuando la realidad se lo exige. Mientras que en el Estado nacional se avanza sobre cuestiones claves que permiten mejorar la calidad de vida de la población, en términos económicos, jurídicos y políticos (Ley de matrimonio igualitario, reforma del código Civil y Comercial, condena a los responsables del plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos, entre otras archiconocidas), en la provincia hay un clima de inercia. Sólo se rompe cuando el Vicegobernador Gabriel Mariotto, toma las riendas y encabeza “la política” en la provincia revisando gastos, visitando las cárceles del Servicio Penitenciario, construyendo política desde los discursivo y lo práctico. El martes que empieza lo hará en el marco del fortalecimiento de los reclamos gremiales.
No hay una dependencia ministerial que no sienta el malhumor de los trabajadores estatales. El paro de 48 horas augura tiempos aún más difíciles. Off de récord nadie arriesga nada. Dicen en la CTA provincia: “sabemos como empezó, pero no cómo va a terminar”.

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