Ley de Fertilización Asistida


El Estado también tiene políticas para los sectores medios. Y las tiene en la medida en que avanza con aquellos proyectos, cuyo destino es atender las necesidades del conjunto de la población a través de iniciativas como la de la Ley de Fertilización Asistida. Al igual que la ley de matrimonio igualitario, o identidad de género, se trata de derechos ciudadanos que profundizan el sistema democrático y que tienen como correlato un impacto distributivo de riqueza, porque ahora pobres y ricos podrán hacer el tratamiento médico sin la necesidad de desembolsar los 25 mil pesos promedio que cuesta el tratamiento médico.

La iniciativa, aprobada por el Congreso Nacional, establece que los “procedimientos y técnicas médico-asistenciales de reproducción médicamente asistida” serán incluidos en el Plan Médico Obligatorio (PMO), del mismo modo que “los de diagnóstico” y “terapias de apoyo”,  y sin limitaciones por orientación sexual o estado civil.

Convertida en Ley, la normativa se complementaré en poco tiempo con el nuevo Código Cívil que discuten los legisladores y el que contempla avances importantes en el Derecho de Familia, como el reconocimiento de la existencia de “familias ensambladas” con padres y madres “a fin”.

El estado nacional ha recibido críticas por derecha e izquierda cuando avanzó, por ejemplo, en políticas como las de “Conectar Igualdad”, una iniciativa a través de la cual los sectores más vulnerables y medios en edad escolar recibieron una netbook destinada a equiparar las asimetrías tecnológicas. Cuando este proyecto se puso en marcha, los sectores de mayores ingresos cuestionaban por lo bajo la “injusticia” de que se les diera una computadora portátil a quienes iban a hacer una utilización banal de las mismas, sin siquiera imaginar la posibilidad de que el acceso a Internet es la posibilidad de acceder al mundo de la cultura, el trabajo y la formación, y por ende de mejorar la calidad de vida de la población.

El estado autoritario que tanto cuestionan algunos sectores de la población, hoy vuelve a dar cuenta de las necesidades de ese segmento crítico del gobierno  nacional. Atiende, sin distinción, al conjunto de los matrimonios que apuestan al fortalecimiento del núcleo familiar. Ya no será necesario pensar en un crédito personal, o el endeudamiento con amigos y familiares, para la búsqueda de un hijo. Tampoco habrá que lidiar con las prepagas para el reconocimiento del deseo de ser padres,  porque ahora “La ley es”.
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