Hayden White, las interpretaciones de la historia y el imposicionalismo radical


Por Walter Barboza 
Filósofo Hayden White

El debate en torno a la reconstrucción de los hechos del pasado, durante los últimas décadas del siglo XX, y en estos primeros años del siglo XXI, ha sido motivo de nuevas discusiones y controversias que han girado alrededor de las estrategias que se implementan para acceder al mismo o bien respecto de las formas de contar y narrar esos hechos.

En ese contexto es que las controversias en el seno de la Filosofía de la Historia, han recibido el aporte y la mirada renovadora de una corriente denominada en términos generales narrativismo, y que ha tenido como a uno de sus exponentes más visibles al filósofo e historiador norteamericano Hayden White.   

White, a quien se lo distingue por su “imposicionalismo radical”, plantea desde esta perspectiva que si bien las narrativas históricas se proponen contar la verdad acerca de los hechos del pasado, esa forma de contar esas historias implica la imposición de una estructura narrativa que termina por distorsionar los hechos que se pretende contar[1].  

White argumenta que es imposible discernir entre los relatos históricos y la ficción, del mismo modo que entiende como una dificultad académica hallar el origen de la relación entre historiografía y formas de narrar los hechos del pasado[2]. Lo que no le impedirá avanzar sobre una definición respecto de su propuesta filosófica: “la obra histórica es una estructura verbal en forma de discurso en prosa narrativa”[3]. Definición que será sostenida a partir del siguiente argumento: se trata de una combinación de datos, de elementos teóricos que dan una explicación de esos datos, que luego son presentados en forma narrativa como si efectivamente hubieran ocurrido del modo en que un relato narra los acontecimientos de la historia pasada. Ello es posible porque existe una estructura profunda, bajo una forma poética y lingüística, que funciona como paradigma de lo que debe ser un relato histórico. Ese paradigma o elemento “metahístorico”, de carácter pre-crítico, es aceptado como tal por los historiadores tanto para la interpretación, como para la producción historiográfica[4]

Ahora bien, el hecho de que ese elemento “metahistórico” sea subyacente en relación a la producción historiográfica, no implica para White la imposibilidad de detectarlo fácilmente en el texto histórico. En su análisis formal estructuralista, White describirá tres estrategias por medio de las cuales los historiadores llegan a constituir un efecto explicativo: la argumentación formal, la explicación por la trama y la explicación por implicación ideológica. A su vez, para dar cuenta de las formas de explicación, cada una de estas estrategias traen aparejadas distintos modos de articulación: a la argumentación formal le corresponden los modos formismo, organicismo, mecanicismo, contextualismo; a la explicación por la trama las formas narrativas de la novela, la comedia, la tragedia y la sátira; a la explicación por implicación ideológica las perspectivas anarquista, conservadora, liberal y radical. Al mismo tiempo, y como un ejercicio de prefiguración del campo histórico en el cual se va a aplicar determinada estructura narrativa, el historiador utiliza una serie de tropos (la sustitución de una expresión por otra) o formas lingüísticas que será útiles para la construcción de la narrativa histórica. A saber: la metáfora, la metonimia, la sinécdoque y la ironía[5].

Cada uno de estos elementos, con un desarrollo teórico propio en la obra de White, son la base fundante de un protocolo lingüístico que prefigura el campo histórico sobre el cual se aplican las interpretaciones. Y son los elementos que le permitirán a White sostener que “el pensamiento permanece cautivo del modo lingüístico” a la hora de intentar captar los objetos del mundo extralingüístico y que la elección de una u otra estrategia “es una elección moral o estética antes que epistemológica”[6]. Es precisamente la aplicación de este conjunto de elementos de base formal, estructural y narrativa lo que justifica en White su imposicionalismo radical a la hora de sostener el acceso a los hechos que se cuentan de forma distorsionada.                     



[1] “Narrar el pasado parte a” en Filosofía de la Historia, Apunte de Cátedra de Filosofía de la Historia, Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), pag. 4, año 2017.
[2] Ídem, pag. 6.
[3] Hayden White, “Metahistoria, la imaginación histórica en la Europa del siglo siglo XIX”, Prefacio, pag. 1, Editorial Fondo de Cultura Económica, México, 1992. 
[4] Idem, pag. 1.
[5] Idem  pag. 1
[6] Idem pag. 2
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